Para el sector turístico catalán y para las administraciones del país, constituiría un grave error de cálculo menospreciar esta tendencia turística que opta preferentemente por las locomoción no mecanizada, si se considera que se adentra de lleno en los valores que ya son axiales en la sociedad del siglo XXI: la preservación del medio y del paisaje respecto a las diversidades biológicas y culturales, la gestión prudente de los recursos naturales, el ahorro energético, la minimización de los residuos y de las emisiones, la cura de la salud. Si el cicloturismo, pues, ya está creciendo de forma notoria, sus perspectivas de desarrollo futuro son muy importantes.
Catalunya, donde el turismo sustenta un sector económico que hace una muy notable aportación al PIB nacional y da trabajo a más de 400.000 personas, cuenta con activos suficientemente convincentes para devenir una destinación preferente: climatología benigna, diversidad y calidad de los paisajes (sólo hace falta recordar las 960.000 hectáreas protegidas por su alto valor paisajístico y ecológico), importante dotación de museos y colecciones (cuatro cientos sesenta y siete); dos mil monumentos y conjuntos monumentales; una cultura popular y festiva muy rica y singular, además de, naturalmente, una industria turística de primera fila. Catalunya, en definitiva, tiene todas las condiciones objetivas para atraer y satisfacer este nuevo turismo.
De bien seguro, pero, que tanto el sector turístico como las administraciones tendremos que hacer un esfuerzo para generar una oferta adecuada de requerimientos específicos del cicloturismo. Así, las instituciones competentes en materia de Movilidad deberemos potenciar las actuaciones de acondicionamiento y de creación de las infraestructuras que hacen posible la movilidad no motorizada: deberemos identificar y señalizar itinerarios; facilitar el acceso de las bicicletas en el transporte público viario y ferroviario.
Estas actuaciones que sustentarán y potenciarán el cicloturismo, se adentra plenamente – cabe remarcarlo – en las políticas nacionales de fomento de los modos de transporte no motorizados que son parte esencial de la estrategia de país para una movilidad sostenible y segura (junto a la potenciación del transporte público y de la mejora de la eficiencia energética en los vehículos). El fomento del uso de la bicicleta en los desplazamientos cotidianos es ya en estos momentos una política esencial del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas, que quiere responder con hechos tangibles a las nuevas prioridades cívicas de la Catalunya contemporánea, consciente de los grandes retos ambientales de nuestra época. Es por esto que el Plan Estratégico de la Bicicleta, 2009-2012, aprobado por el Gobierno de la Generalitat en diciembre de 2008, define las líneas de trabajo precisas y explicita compromisos concretos, avanzando en las formulaciones del 1er y 2º Congreso Catalán de la Bicicleta, celebrados, respectivamente, los años 2006 y 2008 con el auspicio del mismo Departamento y de otras instituciones y entidades cívicas catalanas. El 3er Congreso de la Bicicleta Lleida Catalunya, que se celebrará en esta ciudad en abril de 2010, constituirá, de bien seguro, un nuevo revulsivo para estas políticas.
Estamos decididos a avanzar en la normalización de la bicicleta como modo de transporte idóneo para buena parte de los desplazamientos de la vida cotidiana. Ahora, el Congreso de Cicloturismo Costa Brava (Cycletourism Congress Costa Brava) nos convoca a considerar e impulsar esta normalización específicamente referida al tiempo de ocio y de vacaciones. Para Catalunya, es una tarea ambientalmente inaplazable y, cabe decirlo, económicamente imprescindible.
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Manel Nadal i Farreras
Secretario para la Mobilidad
Generalitat de Catalunya